domingo, 16 de octubre de 2011





DESMEMORIA PROGRAMADA


Hay hechos que son continuamente recordados por los poderes políticos y mediáticos aprovechando acontecimientos similares o en su fecha conmemorativa, en cambio otros son sistemáticamente silenciados hasta el punto de que pueden borrarse de la memoria colectiva de sus protagonistas. Por ejemplo, ¿quién se acuerda de que en este país se hizo un referéndum sobre una llamada “constitución europea” el 20 de febrero de 2005?. No hace tanto tiempo, y sin embargo parece como si nunca hubiera existido.

Se oculta porque supuso un enorme fiasco para el gobierno de Zapatero que propugnó su realización y consiguió que hiciéramos el ridículo ante toda Europa, precisamente por salir aprobada esa inexistente constitución, para después ser rechazada por los ciudadanos de dos países fundadores de la UE en sendos referendos: Francia y Holanda. Y nunca más se supo de esa maravillosa constitución. Así que mejor ni acordarnos.

Pero la cuestión es más grave que el simple ridículo que se nos hizo pasar, porque esa supuesta constitución - una constitución solo puede ser elaborada por una asamblea constituyente elegida con esa finalidad, y solo después sometida a referéndum-, repito, porque esa supuesta constitución contenía todos los elementos de la actual política económica neoliberal de la UE, la de la crisis, con sus recortes sociales, su imposición de déficit cero, su protección a los mercados y desprecio a los derechos laborales, etcétera. Se pretendía que esa política neoliberal, al estar contenida en los textos y consagrada en los referendos sucesivos fuera inamovible. En Francia y Holanda, se produjo una importante discusión sobre esos temas, y triunfó el no.

Veamos lo sucedido en los tres referendos efectuados:

España (20 de febrero de 2005)

Participación....................................................................42,32 %

Sí......................................................................................76,73 %

No.....................................................................................17,24 %


Francia (29 de mayo de 2005)

Participación......................................................................69,34 %

Sí........................................................................................45,32 %

No.......................................................................................54,68 %


Holanda (1 de junio de 2005)

Participación.......................................................................63,3 %

Sí.........................................................................................38,5 %

No........................................................................................61,5 %


De estos datos podemos deducir varias cosas. La primera, la importante participación en el referéndum de franceses (69,34%) y holandeses (63,30), frente al escaso 42,32 % de participación en España. El poco interés de los españoles por el referéndum es achacable a que solo se oyó a la parte que preconizaba el sí. No hubo igualdad de condiciones para quienes preconizábamos el no. El resultado fue una participación menor al 50 %. El contento del gobierno por el triunfo del sí solo puede tener explicación desde la óptica de anteponer resultados prácticos a principios democráticos.

En Francia y Holanda, donde sí se discutió entre las diversas opciones presentes en un referéndum, hubo una buena participación y triunfó el no.

Visto el resultado la UE renunció a nuevos referendos y clausuró la “constitución” que habíamos aprobado los españoles.

Mi impresión es que se trata de una manifestación más de un bipartidismo impuesto que reduce cualquier expresión ajena al tándem PP-PSOE, sobre todo en cuestiones en que ambas formaciones están de acuerdo. La supremacía de ese bipartidismo en el espacio político y mediático elimina cualquier otra posibilidad, por justa que pudiera ser, como en este caso en que es apoyada mayoritariamente por los ciudadanos holandeses y franceses. Demuestra una vez más que la tenaza bipartidista es la gran baza del sistema para su propio mantenimiento, actúa contra una mayor participación ciudadana y daña enormemente la calidad de nuestra democracia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario