viernes, 17 de junio de 2011


SOBRE EL BIPARTIDISMO


Tanto nos han acostumbrado a que sean siempre los dos partidos mayoritarios quienes aparezcan como rectores únicos de la política española a cualquier nivel, que ya no nos hacemos una pregunta que creo pertinente, ¿es bueno para España, para Castilla-la Mancha y para Albacete el bipartidismo?. Seguro que existen respuestas de todo tipo, pero a mi entender es una de las peores cosas que nos está ocurriendo en el ámbito político.

Es muy difícil que la complejidad actual de la sociedad albaceteña, por ponerla como ejemplo, pueda expresarse en tan solo dos opciones políticas. La realidad social es más variada y variable. Es una ley electoral injusta junto a la ley de financiación de los partidos políticos y otras leyes, las que reducen esa realidad social a dos únicas expresiones políticas posibles. En realidad, lo que acaba reduciendose es la calidad de la democracia y las posibilidades de participación democrática de la ciudadanía.

Pero además, en la situación actual de crisis económica, social, política y cultural grave, el bipartidismo nos conduce a una encrucijada que parece insalvable: votamos lo malo: recortes en derechos laborales, recortes en pensiones, en inversiones públicas, privatización de aeropuertos y loterías -que son tan atractivamente rentables-, recortes salariales a los funcionarios, aumento constante de los precios de productos básicos, etcétera; o votamos lo peor: aún más recortes, más privatizaciones –incluidas sanidad y educación-, menos impuestos a los más ricos, y, también aquí, un largo etcétera.

Se habla ahora de “programas ocultos”, pero la realidad es que cada vez son menos ocultos. Tanto PSOE como PP se muestran conformes con reducir el déficit de la administración central y autónomica (Castilla-la Mancha tiene el segundo mayor déficit de todas las autonomias) mediante drásticos recortes presupuestarios. A ninguno se le a ocurrido proponer una reforma fiscal que haga que paguen la crisis fundamentalmente quienes la provocaron. Sería lo más justo. En cambio, si no lo remediamos, asistiremos a partir del 23 de mayo a una nueva catarata de recortes sociales. Al final, no es más que la rendición de la política ante la fuerza de los poderes económicos.

Afortunadamente, tenemos una tercera opción, Izquierda Unida, que no representa –ni quiere representar- los intereses de los bancos, los especuladores, el Banco Mundial, el FMI, los poderosos. Estos imponen sus intereses ecónomicos presentandolos como la única opción posible para hacer frente a la crisis y arropándose en “expertos”- los mismos que no supieron prevenir la crisis- como valedores de esa opción. Frente a ellos debe situarse la opción ciudadana de hacer valer sus propios intereses a través de la participación política.

Así que podemos ir a lo malo, podemos ir a lo peor, o podemos apoyar una opción realmente de izquierdas que nos sitúe en la defensa de los intereses de los trabajadores y clases populares.


Pedro Bolívar Reverte.

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